jueves, 14 de mayo de 2009

¿que es mas grande , el universo o la estupidez humana?



La pregunta parece obvia o iresoluble pero es interesante.
Por desgracia para el planeta puede ser mayor la estupidez humana. Sobre todo cuando la estupidez es avariciosa y consigue acumular poder.
Estamos en el filo de la navaja y somos capaces de destruir el planeta asi como de conservar la valiosa vida que hay en el. Si no hubiera despilfarro podriamos incluso llegar a hacer habitables otros planetas.
Pero si la estupidez gana acabaremos con este. A no ser que el planeta sea como dicen algunos, tan inteligente que se deshaga de los que lo estan aniquilando.

estupidas historias


Esta es la historia de un chico como tantos otros, de esos que mientras les habla su mujer, tienen la especial habilidad de no escuchar nada. Y es que no todo el mundo tiene mi gran habilidad para ver la tele mientras escucho a mi madre, y hago otra tercera acción (¡¡y todo eso siendo chico, ehh!!). Volviendo al tema que iba a tratar, la cuestión es que su madre necesitaba que fuera a recoger una receta para la vacuna de la alergia al ambulatorio, y como de costumbre, comunicó las instrucciones por el clásico método de la saturación, poco recomendable si quieres que un/una joven te haga caso (desde este blog recomiendo técnicas similares a las utilizadas en “La Naranja Mecánica”). El chiquillo, que no tenía especial interés en ir, marchó bastante enfadado.

Pasaron unos cuantos minutos, y sonó el timbre. Y al abrir la puerta la madre se encontró a su hijo con la cara de idiota correspondiente y con las manos vacías. No podía ser que hubiera vuelto tan pronto. Algo habría pasado. Y entonces suelta el niño malhumorado: “¿Dónde me has mandado?”Como pueden suponer no venía con la receta, y es que la susodicha “persona” había ido a la farmacia a pedir la receta, donde claro está, ante su petición mostraron la cara de incredulidad correspondiente (pensarían, ya está aquí otro deshecho de nuestro sistema educativo). Él tras unos segundos de angustia emocional, salió del establecimiento.

Tras la discusión con su madre y la correspondiente reprimenda de la madre- enojada/abochornada por la estupidez de su hijo-, siguieron burlas familiares. El chico aún no ha podido recuperarse del suceso. Y la moraleja de toda esta historia es que cuanto menos escuches a tu madre, más viajes tendrás que echar.




Posdata: en la actualidad el chico estudia farmacia, y por cierto con muy buenas notas.
 


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